¡SOY ESPAÑOLA!

Cada vez planeo menos mi futuro, y tal vez eso hace que mi vida sea más interesante. Pero fechas como hoy: Martes 18 de Marzo a las 10:30 A.M, merecían un espacio guardado en mi futuro. Desde que me dieron esta cita la esperé tranquila y con la emoción de vivírla con un: SÍ, juro ser española. A partir de hoy, esta fecha quedará en mi pasado, y se la contaré a mis nietos… ¿o a los tuyos? A partir de hoy soy afortunada en decirlo, pero también en sentirlo y llevar a España en mi sangre adoptiva.

!A partir de hoy soy orgullosamente española!

La primera vez que entré a España fue el 16 de noviembre de 2008, entré con el estatus de estudiante, con el que estuve identificada un año mientras hacia mi máster en Comunicación. Luego el corazón me impulsó a quedarme, a dejar atrás mi ciudad de origen, dejar atrás Bogotá y probar qué tal era vivir en Madrid. Y en esa adaptación duré casi 3 años y medio. Hasta que a principios de 2012, un martes tomé la decisión de “separarme” de España, y luego de estar unos meses en el paro, de intentar hasta el último día de quedarme en este país, tomé un avión y llegué de nuevo a Bogotá.

Mi Bogotá del alma…

Solo fue un año y unos meses los que estuve en Colombia dándome la oportunidad de volver a nacer, y aunque mi regreso al inicio no fue el mejor, luego de pasar por varios momentos difíciles en España, en que añoraba estar cerca a mi familia y mi gente (que sin lugar a dudas fueron mi ancla para sacarme adelante); luego de encontrar un trabajo como una “gran” ejecutiva de una “gran” multinacional, y tener las comodidades materiales que me podían llegar a satisfacer, siempre tenía a España en mi mente. Fue así como, el pasado 13 de enero regresé a Madrid, tomando una de las decisiones más fáciles pero más retadoras en mi vida, con la única intención de volver a nacer. Y así fue… hoy, oficialmente nací en mi segundo país. Hoy oficialmente soy española. 

Jurando ante la bandera española...

Jurando ante la bandera española…

La cita fue en Registro Civil a las 10:30 A.M, eran 3 salas llenas de extranjeros como yo, en su mayoría sudamericanos, seguro con muchas historias que contar para ser Felices Porque Si. Sala 3, y yo era parte de una las 23 personas que hoy celebran como yo, los derechos a ser español. Todos iban llegando con sus familias, sus parejas, y yo con mi familia y mi gente bonita en el WhatsApp, y en mi corazón. Luego del llamado: “Doña Andrea Moreno”, pasé a firmar ante el juez y decirle: “Yo declaro mi nacionalidad, y acato la Constitución Española y obediencia a las Leyes Españolas”. 11:09 A.M. y recibí un “Enhorabuena virtual” que me hizo sonreír y sentirme orgullosa de haberlo logrado.

Saliendo por última vez del Registro Civil Único de Madrid

Saliendo por última vez del Registro Civil Único de Madrid

¿Y ahora qué?

– Ahora voy a luchar por quedarme en España y empezar a nacer. Quiero construir mi futuro apoyándome en este presente lleno de proyectos, ilusiones, y gente que me he encontrado en el camino que elegí tomarlos de la mano, y no me arrepiento. Aunque mi único vinculo con Colombia sigan siendo mis apegos llenos de gratitud: Mi familia, y mis estudiantes de Intecc.

– Ahora voy a aprovechar mi pasaporte para pasar por todos los puestos de inmigración haciendo la fila de europeos, y recibir un sello de “bienvenida”, sin necesidad de ser revisada por oficiales, de pasar a un cuarto a que me interroguen, sin necesidad de hacerles ver que soy una colombiana de bien. ¿Cuándo entenderán que somos más los buenos que los malos?

– Ahora voy a organizar mis próximos viajes a La India, Marruecos, a Canadá a visitar familia, a la parte del Sudeste Asiático que me hace falta (Vietnam, Filipinas, Cambodia, Laos), y me ahorraré en tramites de visado por lo menos mínimo 200 euros.

– Ahora voy a “pedir” a mis padres, que aunque están muy bien en Colombia, me gustaría darles el regalo de estarse unas largas temporadas en España y envejecer sus últimos años de vida en medio de tranquilidad y seguridad.  

– Ahora voy a guardar en mi maleta del futuro, mi deseo de ver mis primeras arrugas y canas en España, y salir a tomarme un vermut en una terraza con mi viejito, o mis viejitos.

Y ahí estaba ella… en el Registro Civil de Madrid. España, contemplando la ciudad que la vio nacer…

… Porque nacemos en lugares que no elegimos,

pero al final nos eligen a nosotros.

Porque siempre hay oportunidades para volver a nacer

en lugares que elegimos,

pero al final nosotros terminamos siendo los elegidos,

siendo felices porque si…

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HOY (PRE) OFICIALMENTE NACÍ EN ESPAÑA

Soy orgullosamente colombiana, hace 29 años nací en Bogotá y desde entonces he cargado con ese orgullo de pertenecer a un país simplemente “diferente”. Diferente por su gente, por sus lugares, por esos rincones y esas sorpresas que esconde más allá de la violencia, el narcotráfico, la inseguridad, Pablo Escobar, Betty la fea…bla bla bla. Un país que dejémonos de pendejadas, vale la pena vivir!

Espero morir siendo colombiana por haber nacido (de verdad) en mi país. Pero también a partir de hoy, moriré siendo española por haber nacido (de mentiras) en mi nuevo país. Aunque eso no me quite el seguir diciendo que soy colombiana, antes de ser española (y si, a pesar que mi aspecto físico se parezca más al español… Soy colombiana carajo!).

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Aunque es un poco borrosa, me gusta mucho esta foto en un bar de Bogotá celebrando carnaval

3 años y medio tuve que esperar para que me dieran la cita que tuve hoy en el Registro Civil de España en Madrid. Luego de muchas filas, tramites, papeleo, e incluso unas cuantas lloradas (cuando los funcionarios públicos españoles me trataban “a su manera”), luego de mucha espera, muuuucha espera. Hoy, sin necesidad de abogados, ni de haberle pagado a nadie, pre juré nacionalidad española por residir en este país, en la “Madre Patria”, como dirían mis abuelos. Así es, ya estoy a punto de ser toda una “españoleta”.

Y aunque aun no tengo en mis manos el pasaporte español, ni mi NIE (Número de Identificación Española, la misma cédula colombiana), tengo los mismos derechos de cualquier español, incluso de votar (cosa que confieso desde ya, que no lo haré, no sólo porque soy apolítica, sino por respeto a España). Espero en 3 meses tener mi pasaporte para viajar a los lugares que siempre me pidieron visa, y en algunos como Canadá y Camboya me la negaron, por simplemente…, y siempre será triste decirlo: Ser colombiana. Y así mismo espero envejecer mis últimos años de vida en una ciudad española que me regale todos los días su mar y sus atardeceres únicos.

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Esta foto me la tomé luego de haber pasado inmigración (dura) en Bangkok, Tailandia

Pero más allá de los derechos, y de los beneficios que me trae “para mis viajes”, tengo el deber de sentirme igualmente de orgullosa y agradecida por pertenecer a un país, que incluso antes de conocerlo, siempre hizo parte de mi vida. Sin querer estudié mi secundaria en el Liceo Segovia, un colegio español en Bogotá, al que le debo mucho de lo que soy ahora. En mis viajes a Estados Unidos, siempre conocíamos con mis primas españoles que bailaban salsa, así, por coincidencia. Luego hace unos años, estando en Colombia aplico para irme a estudiar a Barcelona o Madrid, y finalmente aterrizo en esta última el 17 de noviembre de 2008 con 24 años.

Desde ese día me enamoré lentamente de este país, no sólo era Ibiza y Barcelona lo que tenía que visitar (como nos lo suelen vender afuera). Me dediqué a conocerlo antes que otros países de Europa. Su naturaleza del Norte, sus playas de Baleares y Canarias, su bailao en el sur, su historia medieval con sus castillos en el centro…, su comida que no la cambio ni por la colombiana, su música flamenca que me llega al alma, su diversidad de paisajes, desde montañas que me recuerdan a Medellin, hasta playas color turquesa que le dan mil vueltas a San Andrés, y aun sigo recorriéndola y descubriendo lo bonita que es! Que grande eres España! OLE OLE!

Hoy juré ser española, pero también juré no renunciar a ser colombiana. Ahora mismo llevo la sangre de una, y la esencia de otra. Soy una mezcla entre la salsa y el flamenco, entre la arepa y las tostadas con tomate, entre los jugos de Maracuyá y el vino de la Rioja, entre el aguardiente antioqueño y el vermut madrileño. Entre lo chévere y lo guay. Una mezcla que aun no se define, y que prefiere ser de allí estando acá, y estar acá siendo de allí.

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La primera foto que tomé de Madrid

…Porque nacemos en lugares que nunca imaginamos,

ni pedimos ser quienes somos ahora,

porque nunca nos imaginamos volver a nacer

en lugares en donde pedimos ser quienes seguimos siendo ahora,

así, felices porque si…