RUMBO A MADRID A SER (MÁS) FELIZ

Una vez más…llegó la hora de subirme a un avión y volar 10 horas sola, para aterrizar en mi Madrid. En esa ciudad que hace 5 años me recibió con amor y con unos sueños por cumplir. Llegué con la intención de quedarme un año estudiando, y el poder del corazón hizo que me quedará 2 años y medio más. Y a pesar de haberla dejado hace un tiempo, de un día haberla abandonado…, en unas horas estaré de nuevo viendo su sol y su cielo azul que siempre me harán sonreir.

Mi familia

Hace más de un mes, en mi búsqueda por ser feliz tomé la decisión de regalarme 6 meses para mi crecimiento espiritual, y sin pensarlo apareció Madrid dentro de las opciones para estudiar Mindfulness (Manejo del estres) y Coaching Social (enfocado en el emprendimiento) . Desde hace unos años me he dado cuenta que lo que realmente me hace feliz es cuando estoy frente a mis estudiantes enseñándoles a salir adelante. Ser profesora me lo disfruto más que estar sentada frente a un computador ganando millones como una ejecutiva in-feliz.

Mis amores perros

En pocos días debo cumplir una cita del gobierno español para jurar nacionalidad y volverme oficialmente española. Dentro de pocos días cumplo mis 30 años, esa edad que quieras o no llega a tu vida para decirte que has hecho y que vas a hacer. En tan sólo unos días empiezo a estudiar de nuevo para prepararme en lo que siempre quise, y poder ayudar asi a muchas personas que realmente lo necesitan. En unos meses termino esta aventura con una meditación Vipassana en Ávila, para luego irme a India y Vietnam, y cerrar mi viaje sonriendo. Estas son tan sólo unas pequeñas razones para aterrizar en la ciudad que amo tanto como Bogotá y a la que le debo tanto como otras.

Los de siempre…

Hoy dejo Colombia de nuevo, y no lo niego, siempre los sentimientos de nostalgia y miedo aparecen. Nostalgia por dejar a mi familia, a mis padres, a mi hermano, por perderme grandes momentos de mi sobrino, de dejar a la gente que cada día me enseña con amor, como mis amigas, mis mosketeras, mis amigos, mis estudiantes. Miedo por no saber lo que viene, por tener la fortaleza de volver a levantarme en caso de caer. Por aprender de mi misma, de mis retos y de mis locuras.

Pero a la vez tengo una sensación de felicidad que no tiene precio. Porque hace mucho estaba esperando este momento, de dedicarme un tiempo para mi, de invertir en mi, de sanarme para poder sanar a los demás. Estoy feliz, porque llegó la hora de darle el chance a mi vida de hacer lo que amo.

Los de acá…

Gracias a todas las personitas que en Colombia me dieron un abrazo de despedida, lleno con la mejor energia para lo que se viene. Gracias por regalarme instantes de amor…, nos vemos al regreso acá o allá!

 

…Porque nunca es tarde para darte la oportunidad

de buscar tu felicidad en cualquier lugar del mundo

haciendo lo que en verdad amas,

siendo feliz porque si…

MI PASEO MILLONARIO

En Bogotá, una de las cosas imposibles a las 6:00pm es conseguir un taxi libre. Otra de las cosas imposibles, a cualquier hora del día, es coger un taxi libre en la calle. Pero la más imposible definitivamente es, que un taxi le pare a uno y le pregunte para dónde va, pero sobretodo, correr con mucha suerte y que no le vaya a hacer el “Paseo millonario”. Hoy, a mi me pasó eso…lo imposible. 
 
Luego de haber perdido una reunión por no conseguir taxi, y resignarme a coger el primero que se me cruzara en el camino, aparece Victor Manuel, un taxista de 45 años, con la casualidad de tener la misma ruta mía (En Colombia es muy normal que el taxista pregunte al pasajero si le sirve a dónde va uno, y no al contrario). Su preocupación era encontrar un pasajero (como yo), que tuviera la misma ruta (como él), para así, poder recoger en el trabajo, y llevarle su comida, como todos los días a las 7:30pm a Claudia, su muñeca, su esposa, su razón de vivir. 
 
Tampoco suelo hablar mucho con los taxistas, pero con Victor es inevitable. Su sonrisa permanente al hablar de su vida, de sus historias ayudando a pasajeros, de sus 18 años enamorado de su esposa, de su orgullo de su hijo, de sus ahorros en tarros para luego irse de vacaciones con su familia, y de como disfruta manejar por las calles de Bogotá (con huecos y tranconces) desde las 4:30am, me hicieron sentir esa confianza que sólo logras con charlas con tus amigos de toda tu vida. 
El Taxista Millonario...

El Taxista Millonario…

Me contagió, no lo niego. “Todas las noches estoy esperando a Claudia con alguna bobadita para que vaya comiendo mientras llegamos a la casa. Trato de darle regalos todos los días, y el viernes almorzamos juntos”. 18 años…, y me muestra con orgullo las fotos de ella, y le pregunto si es feliz? Me sorprendo cuando me dice que no…

Hace dos meses la felicidad de Victor dejó de sonreír en su alma, porque por fuera, sólo puedo decir que transmite alegría. Pero este taxista de Subachoque, un pueblo cerca de Bogotá, tiene que ocultar su tristeza con sus gafas oscuras para no contagiar a los demás, como muy bien hacen los japoneses. Hace dos meses murió en un accidente vehicular Rafael, su hijo de 23 años. 
 
“No sé que más pruebas me tendrá Dios”, me decía, luego de contarme que hace unos años había perdido también a sus padres, y su único hermano gemelo. Pero ahí seguía, sonriendo, sonriéndome, contagiándome de esa alegria externa y haciéndome difícil creer que no fuera feliz. Por eso quise compartirles este viaje que se me convirtió en mi “Paseo millonario” de hoy. 
 

…Porque a pesar de estar invadidos de tristeza,

siempre hay un lugar para sonreír y contagiar,

un lugar para ser Felices Porque SÍ…