6 HORAS MEDITANDO (Y ADIÓS A LA TOS)

Hoy me superé a mi misma meditando 6 horas seguidas. Hace 4 meses ni me imaginaba que el empezar cerrando los ojos 10 minutos diarios para concentrarme solo en mi, me llevaría poco a poco y con mucha práctica a ir aumentando cada vez más, a ir exigiéndome hasta donde podía, a ir descubriendo en la meditación resultados mágicos que solo te pasan a ti. Meditar es una droga, tú decides cuando probarla, y decides cuando dejarla. Pero de una vez te digo, que cuando obtengas el beneficio se te vuelve un vicio. Hoy medité 6 horas seguidas, y no estuve los 360 minutos en la posición flor de loto con los ojos cerrados en una esterilla. No, no, noooo… Fueron 6 horas de atención plena a mi. ¿Quieres saber cómo fueron?

Nunca había sufrido el mal de la tos, ese que quiere quedarse en tu cuerpo días y días, sin poder dormir bien en las noches, con dolor en el pecho, con sensación de ahogo… En esas ando, y ya voy a cumplir 15 días, en los que he hecho uso de mis primeras soluciones naturales con jarabes, infusiones de tomillo, pastillas de jengibre, hasta pasar a urgencias de un hospital y aceptar (a regañadientes) tomarme por una semana 2 antibióticos, corticoides, y más químicos que al final te ayuda a quitar males pero a traer otros. No soy alérgica a nada (por ahora). Según el medico, “Es un virus que está dando”. Lo cierto es, que cada vez que tengo un dolor o un síntoma en en mi cuerpo me pregunto ¿Por qué? ¿Por qué tos? ¿Por qué esa sensación de ahogo? ¿Por qué hace unos días en clase de meditación me dio angustia de morir ahogada?

Acudí al libro de cabecera de mi compañera de piso, “Usted puede sanar su vida” de Louise L. Hay, en donde hace referencia a la tos como: “El deseo de ladrar al mundo, de ser escuchada”, y al vómito como: un “violento rechazo de ideas”. Y sí, puede que en estos días esté pasando por algo que quiera expresar y no he podido hacerlo, y a rechazar muchas ideas. Pero lo cierto es que hoy pasó (de nuevo) un milagrito con el Mindfulness (porque aun no he visto el santo), pero algo mágico SÍ tiene. Llevo durmiendo casi sentada varios días para evitar ahogarme, pero anoche fue de mis peores noches. Me desperté 3 veces tosiendo inconsciente, sudando, me mire al espejo y me di miedo. Hoy tenía que levantarme temprano para ir a mi sesión de meditación Mindfulness de 6 horas. No quería perdérmela. Y a pesar de los vómitos que me produjo la medicina, y lo mala que amanecí hubo una fuerza interior (porque claramente exterior no me podía ni tener), y tosiendo, y mientras llovía en Madrid salí optimista a mi cita con el Mindfulness.

No es falta de tiempo, es falta de interés. Me encontré esta nota un sábado en mi gimnasio en Portugal.

“No es falta de tiempo, es falta de interés”. Me encontré esta nota un sábado en mi gimnasio en Portugal

10:00am arrancamos casi 100 personas metidas en un salón con nuestras esterillas a sentir nuestra respiración y a relajarnos. Reglas de juego: No se habla, no se comparte contacto visual con nadie, prohibidos los teléfonos. Los primeros 45 minutos fueron de exploración a nuestro cuerpo y a nuestra mente. Ojos cerrados y dejar que los pensamientos fluyeran, y sentir todo el silencio que tienes alrededor. Mientras tanto mi ansiedad, y mi angustia por tener un ataque de tos iba desapareciendo. Así es…, primera hora y no tosí.

Luego pasamos a meditar con nuestro cuerpo haciendo unas posturas guiadas por el tutor, y nuestra conversación seguía con nosotros mismos. Nadie miraba a nadie. De nuevo, una meditación sentados, reconociendo que estábamos presentes. Después pasamos a meditar caminando, y ser conscientes en nuestro espacio de 1 metro de sentir nuestras plantas de los pies, nuestros pasos. Vamos para las 3 horas y terminamos con una meditación-visualización imaginándonos ser “unas montañas” para tener la sensación de vivir las 4 estaciones del año y aprender a estar preparados a los cambios…

Hora de comer, y seguimos sin hablar con nadie. Tampoco podemos mirar lo que los demás trajeron de comer. Seguimos meditando. Ahora practicamos el Mindfulness con la comida: Preparar, ver, oler, sentir, tocar, y morder 33 veces cada bocado de comida que te llevas a tu boca… ¿Lo has hecho? ¡Es genial!

Mi comida Mindfulness hecha y comida por mi

Mi comida Mindfulness hecha y comida por mi en #RecetaUchisParaSolteros

La sesión continua con una hora de meditación grupal, en donde sin tocarnos tenemos contacto físico con los demás. Meditamos al tiempo que vamos caminando y experimentando la misma sensación que tienes de piloto automático cuando vas por la calle y no miras a nadie. Somos conscientes del aquí y el ahora, sin dejar de sentir nuestros pies descalzos tocando el suelo. Y yo, en 5 horas había tosido ¡¡¡solo dos veces!!!

Los últimos momentos cerramos con una meditación hacia la compasión, en donde invitamos (en nuestra mente) a personas con las que queremos regalarle nuestro cariño y ponernos en su lugar para entenderlos, y entendernos. Algunos lloraron, otros siguen en silencio descubriéndose a si mismos. ¿Y yo? ¡Sigo sin toser!

¡Meditación acción 6 horas! Madrid. España.

¡Mi Meditación Acción 6 horas! Madrid. España.

6 horas meditando. 6 horas sin hablar con nadie. 6 horas de sentir un gran regalo: el silencio. 6 horas de compartir sin compartir con más de 100 personas que nunca antes había visto. 6 horas de respiración consciente. 6 horas de sentir y escuchar a mi cuerpo. 6 horas de desconexión. 6 horas de magia y de vida a mi salud. 6 horas que me quitaron ese mal que no pude con medicina, ni con jarabes. !Ahora quiero gritarle al mundo, y quiero recibir ideas! ¿Te atreves a meditar y sanarte conmigo?

…Porque los dolores aparecen en nuestra mente a través de

emociones y sentimientos que nosotros mismos podemos transformarlos.

Porque sentir dolor resulta tan fácil como sentir alivio.

Porque podemos sanarnos mentalmente para sentirnos vivos físicamente

y ser felices porque sí…

ANA…NANITA…NANA

Desde que arranqué esta locura de blog, siempre la tuve en mi mente. Quería dedicarle un espacio como éste para compartir su historia, sus años, su ternura y su sonrisa en sus 84 años de vida. Quería encontrar el momento preciso para hablar de ella, de su amor sin condición y de su corazón sin memoria. Hoy llegó el día de regalarle un post a quien está viviendo el instante como si fuera su única  realidad. A quien el pasado y el futuro la olvidaron, pero a quien el presente le regala instantes de felicidad. Hoy les presento a mi abuela paterna: Ana, o “Doña Anita” para quienes la queremos aun más.

61 años de matrimonio con Emigdio, su esposo, el único amor de su vida. Se casa después de que mi abuelo le hubiera pedido la mano a su suegro, y haberle dedicado una de sus tantas serenatas: “Unamos los Corazones”, esa misma que aún ella recuerda y canta con amor. 14 hijos, 11 vivos, 2 fuera de Colombia, 30 nietos, y 6 bisnietos, son quienes hacemos parte de lo que Anita construyó en un hogar humilde donde nunca faltó mamá.

El pasado 15 de enero de 2009, su gran y único amor se va de su lado por siempre, y desde entonces Ana Joaquina De Moreno no es la misma. Sus dolores aumentaron, y su enfermedad empezó a aparecer sin avisar. Hace casi 4 años llegó a su vida el Alzheimer, haciéndole perder la memoria de lo que vive ahora, pero recordándole todo lo que vivió hace tantos años.

En la novena de aguinaldos en su residencia

Hace menos de dos meses su nuevo hogar es una residencia de abuelitos en Bogotá, que así como ella, fueron diagnosticados de Alzheimer. 14 vidas con muchas historias por contar, 14 recuerdos que una vez se conocen se hacen difíciles de olvidar. Cada vez que tengo la oportunidad de visitar a mi abuelita (trato de ir una vez a la semana), salgo recargada de amor y ternura, pero sobretodo, de ese esfuerzo diario de ellos, de seguir luchando por vivir. Sonriendo sin saber por qué lo hacen, dando abrazos a quien no conocen, contando historias pasadas como si fuera ayer, sin pensar en que pasará mañana. Sólo les importa vivir el día dando amor a quienes no conocen…ni reconocen, como a sus propios hijos.. como a mi propio padre.

Siempre que voy me pregunta quién soy yo, le pido que me haga trenzas como se las hacía cuando era jovén, y con ternura me acaricia el pelo y me dice que recuerda cuando ella lo tenía asi de largo… Nunca me despido de ella, siempre le digo que voy a comprarle un cono de chocolate (que le encanta), y vuelvo a la siguiente semana, a recibir ese beso que le pido, y de nuevo, sin saber quien soy me lo da con amor.

…Porque teniendo memoria nos amargamos recordando el pasado…, 

porque sólo necesitamos éste presente sin memoria para ser

felices porque si…