EL REGALO DE LA "PROFE ANDREA"

Soy una fiel devota de que todo lo que pasa porque si es mágico, y al contrario, le huyo a lo que llega a mi vida a la fuerza. Cuando los trabajos, parejas, amigos, negocios…etc, me llegan así…de repente!! Les doy el valor que se merecen. Hace 8 años me llegó esa oportunidad (porque si) de ser docente, o profesora, o amiga! Hace 8 años he ganado más de 2.000 estudiantes, 2.000 amigos. Hace 8 años me enamoré de no sólo enseñar, sino también de aprender…

Desde hace casi 14 años mi familia (mi padre, mi madre, y mi hermano Alejandro) trabajamos en nuestra Fundación Educativa. Un proyecto que nace con la idea de ayudar a los más necesitados, a esas personitas que siempre quisieron estudiar y encuentran en INTECC un lugar para cumplir ese sueño. Un proyecto que empezaron mis padres, y que poco a poco nos ha venido conquistando a mi único hermano y a mi, hasta tal punto de dejar nuestros trabajos y dedicarnos tiempo completo a enseñar y ayudar a los demás a salir adelante.

He sido docente en otros lugares: universidades privadas, escuelas de negocios, y hasta instituciones gubernamentales. Pero definitivamente mi corazón pertenece a INTECC. Cada vez que doy una clase me entrego tanto a mis estudiantes que esa conexión de transmitirles las ganas de luchar por algo, de lograr lo que sueñan, a personas que (de verdad) no lo han tenido fácil, que en sus condiciones de vida los lujos y el dinero no hacen parte de ella, con sacrificio, con esfuerzo, hacen que me encariñe de sus vidas, simplemente porque si. 

Cada 6 meses graduamos a quienes llegaron un día a inscribirse para iniciar un sueño. Sueños de los que he sido testigo. Estudiantes que llegan con monedas a pagar, que madrugan un domingo a clase de 8:00am, muchos que luego de salir de trabajar siguen directo al instituto. Otros, que a pesar de no recibir el apoyo de sus familias, y hasta con maltratos físicos asisten a clase. Hoy como cada 6 meses que puedo (cada vez que coincide que esté en Colombia), hago parte de esa alegría y satisfacción de verlos y entregarles su diploma. Lágrimas, sonrisas, abrazos…pero sobretodo, amor. 

Por eso, porque se merecen tanto y más…, es que quise regalarles 8 minutos de gratitud y de ganas de seguir viviendo. Hace un año en otro grado, fue la primera vez que le canté a 1.000 personas, y fue tan increíble la energía que me dieron, que no pude dejar de repetirlo una vez más. Hoy, de nuevo ante un auditorio de 1.000 personas volví a transmitirles una de mis (otras) pasiones: El canto y el poder de la música. Espero que disfruten un pedacito de ese “presente” que les regalé a mis “amigos”.

…Porque necesitamos sueños para hacerlos realidad,

y regalos (con música) para vibrar y ser Felices Porque SÍ…

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AMOR A TERCERA VISTA

Soy fan del “si se puede” amar a una persona por muchos muchos años, y morir enamorados. Mis padres van a cumplir 37 años de casados y aún existen en ellos esas mariposas que los hacen luchar el uno por el otro. Siempre lo he dicho, y en mis visualizaciones está clarisimo que no me veo caminando sola en la playa. Me veo cogida de la mano con mi viejito…

Hace 6 años conozco estos “Dones” que me puso la vida en el camino. Doña Fabiolita y Don Fidelito. Fui su profesora de validación de bachillerato, les enseñé español y matemáticas, pero aprendí de ellos el poder del corazón. Hoy, ella con 65, y él con 67, siguen con ese mismo amor que los unió cuando ella con 16, y él con 18, se encontraron por primera vez al estilo “Top Gun Criollo”, ella siendo una enfermera y él un militar. Hoy siguen caminando juntos de la mano con esas mismas ganas de aprender y seguir aprendiendo de la vida.

No fue uno, ni dos, sino 3 veces las que el destino los juntó para reafirmar que si, que estaban hechos para cuidarse, para envejecer juntos y pasar los mejores y últimos años unidos, con “su hijo de cuatro patas”. Fue ese tercer encuentro, cuando los dos ya luego de haber estado casados, de haber tenido hijos, se miraron nuevamente, él como instrumentista de mariachis, ella, como ayudante de cocina del mismo restaurante. Como si la vida misma los hubiera preparado, para empezar a vivir una vez más.

FIdel y FAbiolita

Los FIFA, como ellos mismos se llaman. FIdel y FAbiolita.

Los FIFA, como ellos mismos se llaman. FIdel y FAbiolita.

Y con dificultades, volvieron a salir adelante, de nuevo… juntos. Con esas pruebas que le pone la vida, se demostraron una vez más que están hechos para cuidarse uno del otro. Hace unos años Fidel sufrió una crisis nerviosa que lo dejó en cama por 4 años, sin poder mover brazos, ni piernas. Y mientras tanto, ahí estaba ella, Fabiolita, “su reina”, que sin saber se convirtió en su enfermera de verdad, y lo sacó adelante a punta de terapias, masajes, y según ellos mucho AMOR. Porque “Los problemas siempre van a existir, la solución está en comprendernos y respetarnos”, cuenta Fidel, el “Tesoro lindo” de Fabiolita.

Hoy, ella trabaja en una fruteria haciendo ensaladas de frutas. Él no tiene trabajo, pero saben que cuando uno de los dos no tiene, el otro le ayuda. Viven mensualmente con $450.000 pesos colombianos (eso equivale aproximadamente a 232 US o 169 euros), que en una ciudad como Bogotá, donde la calidad de vida es mucho más cara de lo normal, les alcanza justo para comer y transportarse en bus. Por eso aprovechan caminar, y compartir los platos de comida, porque no sólo ahorran, sino también disfrutan de lo sencillo, sin lujos. “Nosotros no tenemos nada, pero no nos hace falta nada”, dice Fidel, que suele invitar a Fabiolita una vez al mes al restaurante del barrio a comer un almuerzo casero como les gusta.

“Somos felices y queremos seguir sacándole jugo a la vida”, me responde ella, cuando le pregunto si es feliz. Ahora mismo están estudiando inglés y sistemas para poderse comunicar con sus hijos en el exterior, y ellos mismos le dicen a los más jóvenes que nunca es tarde para aprender. Sus 7 hijos (5 de ella, 2 de él), los apoyan en todo. Y así haya gente que les pregunte porqué “hasta ahora se acordaron de estudiar?”, ellos siguen adelante, caminando cogidos de la mano, así mismo como se ven en unos años…JUNTOS!

…Porque nunca es tarde para cogernos de la mano

y caminar con quien nos hace Felices Porque SÍ…

CUANDO QUIERO LLORAR, NO LLORO

Hoy mi inspiración la encontré donde menos me imaginé. Hace 8 años soy profesora y podría escribir un libro con cada una de las historias de mis estudiantes (prometo compartirles muchas en este blog). Pero esta vez sentí esa magia diferente de una persona que estuvo conmigo aprendiendo emprendimiento durante un semestre, y solo hasta hoy me di cuenta a través de su proyecto final que la vida es un cultivo, como su misma idea de negocio lo dice.

Siempre les digo a mis estudiantes que para emprender necesitan pensar en dos cosas: Para qué eres bueno y qué te hace feliz? Muchos les cuesta encontrar la respuesta. (a mi me llevó 10 años). Otros, como Carlos les fue más fácil. Su cara refleja ese trabajo en el campo que lo acompaña desde hace 36 años en Chia, donde nació. No se imagina una vida sin la naturaleza, y no entiende cómo en las películas del futuro solo ve edificios y no hay plantas.

Carlos Nivia, con las semillas de su emprendimiento

Carlos Nivia, con las semillas de su emprendimiento

Y es que para este celador, padre de 3 hijos, el haber prestado su servicio militar en el Amazonas fue el mejor regalo que pudo tener. Dice que desde ahí su vida cambió. “Como dice la canción de Nino Bravo: Cuando Dios hizo el edén, pensó en América”, me contaba mientras yo veía sus cultivos de tomate, cebolla, espinaca y lechuga que me presentaba en su proyecto “Cultivos de Vida”.

Lo sentí feliz contándome su idea de negocio. Le creí, y me contagió de su calma, y sus ganas de salir adelante con sus cultivos de frutas y verduras, y convertirse en un empresario ofreciendo huertas caseras en “edificios de ladrillo” (esos mismos que ve en las películas del futuro). “Le puse ese nombre a mi negocio, porque quiero buscar un futuro lleno de vida”. 

Cuanta razón tienes Carlos, somos como tus semillas. Algunos metidos en botellas de Coca-Cola, negándonos a recibir agua, ni aire para seguir viviendo. Otras crecen más rápido, otras deciden quedarse en el camino. Y sin embargo, ahí vamos, cultivando tristezas y dolor, en vez de alegría y felicidad. Que fácil lo tenemos y que difícil lo vemos.

Cuando le dije que su nota final se vería reflejada en un articulo en mi blog, y lo abracé dándole las gracias por permitirme compartir su vida con los demás. Me dijo: “Lloro de alegría desde el corazón, porque no me salen lagrimas”. Hace 16 años tuvo un accidente de transito, en donde perdió la fosa lagrimal que no le permite llorar.

…Porque teniendo lagrimas lloramos,

y teniendo semillas para cultivar nuestra propia vida

nos negamos a ser Felices Porque SÍ…